Prefacio
Asumiendo una posición neutral, básicamente centrada en la objetividad que me ofrece ser un actor del sistema de salud actual, en calidad de institución prestadora de servicios de salud. Me atrevo a plasmar sobre estas pálidas hojas mi visión de un sistema que se centre en la sostenibilidad.
Siendo muy sincero, abierto y convencionalista, confieso que me cuesta desligar mi ideología pobremente impactada por políticas y partidos, pero si muy influenciada por necesidades propias de mi quehacer médico. Sin embargo, con ahínco puedo dejar claro, que las ideas que trato de hacer entender en esto que escribo, son el contexto objetivo de mi experiencia en el sector desde varias perspectivas. Como paciente (que todos de una u otra manera hemos sido), como ordenador directo fungiendo como médico para instituciones tanto públicas como privadas y como institución prestadora de servicios, siendo cabeza visible fungiendo como gerente general de Acosta Consultores médicos S.A.S. empresa que presido con amor, compromiso y mucha responsabilidad. No obstante, mi naturaleza humana y mi sentido mas ferviente de “ser sobreviviente” me obligan a empezar este camino literario con una premisa que leerán mucho y que muy seguramente será parte de mi tesis de la maestría que adelanto en Gerencia de instituciones de salud de la universidad Eafit y que hoy adorna el histriónico y controversial título de este libro: Salud en movimiento: un modelo disruptivo y dinámico hacia un sistema de salud sostenible.
Pero, ¿por qué «en movimiento»? ¿Por qué disruptivo? ¿Por qué dinámico? ¿Y por qué sostenible?
Déjame querido lector, ofrecerte un paseo por mi razón y permíteme brindarte un “pitch” muy elocuente de mi perspectiva.
Antes de adentrarme en este elixir vanguardista que propone estrategias en salud para “hacer país” dentro del contexto de un ciudadano implicado directamente como actor del sistema. Quiero fomentar el habito de gestionar el conocimiento asertivo, muchas veces partimos de ideologías disfrazadas de axiomas, sin evidenciar que al escrudiñar en su contexto, terminan siendo un oxímoron hiperbólico, carente de ciencia. Tanto como negar que el todo es mayor que cualquiera de sus partes. Por ello mi invitación a revisar conceptos básicos, que advierten de lo ineludible de un pronostico y en este caso, de obviedades que desde siempre fueron una realidad que popularmente transformamos como país.
Este libro nace de la amalgama insidiosa entre mi experiencia en el tema y las reveladoras tertulias que surgen de la catedrática clase de Economía de mi maestría en curso con el profesor Juan Fernando López, con el que me apoye con conceptos que muchos médicos y me atrevo a pensar que profesionales en salud en general desconocemos. Todos los relacionados con la Micro y macro economía del país, el IPC, el PIB, la variabilidad de la inflación, cuando es un objetivo esta misma, los conceptos intransigentes que rondan a la población colombiana y de como entidades publicas “nos clasifican” estandarizando o más bien, globalizando situaciones como el empleo, el grupo etario, el subnivel de ocupación entre otras variables muy bizarras.
Esto centralizado en el desarrollo integral que debemos tener como gerentes en salud y como visionarios de una salud mas consciente, no obstante, quiero aclarar que no busco agotar mas el tema, ni participar como un proponente mas de la tara heredada de cada profesional de la salud que sostiene sin argumentos, que “la salud va de mal en peor” sin proponer soluciones afables, sin rosar el fino velo de lo futurista, vanguardista o a veces onírico.
Agradezco a las posiciones políticas, a los idealismos lluviosos que, aunque se vestían de inverosímil, me permitieron ver una salida alterna, una versión mas autentica a mi criterio de las realidades del país en materia de salud, contemplando un panorama más finito a problemáticas que parecieran infinitas, pero al fin y al cavo solucionables. Porque fue muy asertivo Sócrates al evidenciar con la mayéutica que la solución a los problemas del ser humano estaba en el autoconocimiento y el dialogo racional, premisa que me trae a esta tertulia literaria que planteo resolverles con ahínco. Sin embargo, le agradezco también a mis debates con colegas como el Dr. Iván Arcos, donde solucionábamos problemas del país y criticábamos soluciones ya planteadas, souvenirs mentales que indudablemente enriquecieron mucho lo descrito aquí.
Mis motivaciones alrededor de plasmar un ideal descentralizado de la izquierda y la derecha, atreviéndome a desligarla incluso de lo que categorizan como centro. Es precisamente mostrar que para ser objetivos y plantearnos soluciones convenientes colectivamente, debemos quitarle el tinte político.
Si bien es cierto la política organizo desde tiempos inmemoriales los caminos deliberados de las naciones, también enfrento conciencias e ideologías que posteriormente se convirtieron en desafíos sensibles que impactaron sobre la toma de decisiones. Cimentados sobre el ego y las tentaciones de la humanidad que dejaron las problemáticas relacionadas con el desarrollo de una nación a lo perspicaz y elocuente que puede llegar a ser la mente de un solo individuo. Por esto y más argumentos que encontraras en el desarrollo de este libro, mi motivación se centrara a descubrir juntos una perspectiva distinta y fehaciente de que el cambio no esta en la derecha o la izquierda, si no en la alternativa resiliente, aquella que es capaz de afrontar los desafíos de lo diferente, de lo cambiante y que así mismo tiene la loable capacidad de adaptarse.
Ya comprendida mi idea, mis motivaciones y de donde nace el propósito de este libro, permíteme darte un recorrido sucinto por las escalabradas y reveladores fases que encontraras aquí, entendiendo, que es un tema estudiado, puesto sobre la mesa mediática y a veces amarillista de la opinión pública y sobre todo desvirtuado por posiciones políticas que pretenden ser la mejor opción, sin entender que la enfermedad no distingue si la diabetes llego a amputarle a un paciente el pie izquierdo o derecho.
En este orden de ideas, empezamos este tour, por las rezagantes ideas introductorias a la premisa que prometo, será el axioma revelante de este libro, enmarcado en lo que el titulo mismo no deja a la negociación, con un inicio en su parte uno, que nos habla sobre por qué “salud en movimiento”, ¿qué se debe mover?
Aquí planteo como base introductoria al libro, la alternativa de entender el movimiento como supervivencia social y de como esto considero que debe ser una característica constante e irrevocable de nuestro sistema de salud, la capacidad misma de ser dinámica y cambiante, capaz de adaptarse al entorno y de las afecciones de este en el tiempo. Entendiendo que estamos expuestos a variables del entorno que, así como individuos son capaces de afectarnos desde nuestra esencia humana, como falencias sociales, falencias espirituales, falencias biológicas etc. así mismo nuestro sistema se expone a variables externas que impactan directamente sobre su funcionamiento, rompiendo de la misma forma ese equilibrio que sin lugar a dudas debe mantener.
En este capítulo, ahondo la relevancia de entender que de igual forma que nuestro cuerpo, el movimiento suele proveernos de capacidades resolutivas como la de alimentarnos, alejarnos del peligro y resistir adversidades, así mismo el movimiento es capaz de proveer al sistema de salud de características para afrontar las problemáticas, esto lo hago con ejemplos claros y propositivos. Aquí propongo por primera vez, una idea clara y comparativa de nuestro sistema de salud con nuestro organismo y paralelos con sistemas específicos, para hacer mas amena y complaciente la comprensión de mi idea.
Posterior a esto, me adentro en cual es nuestra problemática, la enmascaro introductoriamente en como la historia fue poco a poco dignificando la salud como pilar fundamental del individuo, asi mismo, planteo una premisa fehaciente que denomino: “soluciones Eficientes, para un problema bien planteado” nombre de la segunda parte, que nos lleva al pensamiento pragmático planteado en el discurso de John Dewey (1910/2007) plantea en el capítulo 1 de How We Think que la correcta formulación de un problema es la clave para encontrar soluciones eficientes.
En este libro, planteo un pensamiento pragmático, reflexivo y centrado en la correcta formulación de los problemas para continuar con soluciones coherentes y que nazcan de la misma problemática, de aquí la celebre frase de la filosofía pragmatista: “Un problema bien planteado es un problema medio resuelto”, llevando esto al proceso del pensamiento reflexivo y sus cinco fases, haciendo referencia que actualmente nuestra problemática en el sector, radica en ser unos desconocedores irremediables de las realidades del sector, lo que nos imposibilita ofrecer soluciones eficaces y definitivas, mas no absolutas. Aquí planteo ejemplos relacionados con situaciones de interés especifico, planteo hipótesis que propenden a fungir como sugerencias y resalto la importancia de la observación y el interés colectivo. Como subcapítulo, me adentro a entender la problemática real, basado no en la situación actual, si no en como se ha transformado nuestra problemática desde un contexto histórico con deficiencias relacionadas con cobertura y accesibilidad, hasta la actual e inevitable sensación de que sucumbimos ante la enfermedad en sí.
En el libro contextualizo nuestra metamorfosis, atrayendo un poco la posición de Kafka sobre la alienación y la introspección, como fases claras de la transformación de un sistema de salud que al principio fue una propuesta grotesca, rígida y gris. Que aportaba soluciones obtusas y lineales, sin entender la variabilidad de las problemáticas.
Ensimismado en mi analogía literal, nace la tercera parte, que denomino: “De la Ley 100 a la reforma: una metamorfosis kafkiana en la salud”, donde abordo en una línea de tiempo y en graficas con un matiz literario, la metamorfosis que sufrió la salud antes de la ley 100, durante la ley 100 y aun con esta intentando transformarse, pero sin un propósito claro y definido. Para la lectura de este capítulo, si no has curtido tu léxico literario con las letras de Franz Kafka, atribuyendo características al sistema de salud colombiano, especialmente en el marco de la Ley 100, ha sido descrito en muchos momentos como “kafkiano”, en el sentido de que los pacientes se enfrentan a situaciones absurdas, laberínticas y dominadas por burocracia. Trámites interminables, autorizaciones que se dilatan sin razón, remisiones que se pierden en torres de papel y la sensación de que el paciente queda atrapado en un mecanismo impersonal e inhumano que decide sobre su vida sin explicación. Tal como en las novelas de Franz Kafka, el individuo experimenta la indefensión frente a una estructura que debería protegerlo, pero que en la práctica se convierte en un preludio a lo inaceptable, donde lo esencial que es el derecho a la salud, se posterga tras normas incomprensibles.
Luego afluimos en lo divergente, con la cuarta parte que denomino: “una ventana al primer síntoma de la irremediable necesidad de un cambio, la deshumanización sin censura” Convirtiéndose en el primer “enfoque errático de la humanización en salud” premisa que considero el Genesis de la antítesis de mis ideas descritas en mi libro “la bata purpura” (2024), motivo por el que cito con un grafico estructurado, la divergencia entre estos enfoques erráticos de la humanización con los principios sustraídos del flujo eficiente de la atención médica, principio activo de la terapéutica que planteo como solución a temas de deshumanización en este primer libro. Aquí planteo una hipótesis con una característica netamente predictiva: cuando un sistema empieza a desestabilizarse en función de su propósito, empieza a predominar la “deshumanización” como síntoma, pero en función de la aparición de este fenómeno, ¿qué herramientas me permiten medir esta disminución?, ¿cómo flexibilizo al sistema para encontrar un “margen sostenible”?
Siguiendo el hilo de las analogías, buscando mejorar mi capacidad pedagógica de hacer entender un contexto técnico, nace la quinta parte, al que jocosamente denomino: “Los males de doña Colombia y el impacto de la desarticulación intersectorial”, una mirada al efecto de Anomia de Durkheim.
Durkheim señalaba que la pérdida de normas comunes desorienta al individuo, en Colombia la falta de articulación entre sectores genera un sistema en el que la salud se convierte en el último receptor de todas las fallas sociales y económicas. Motivo por el que con asombro, descubrí en trabajo conjunto con mi amigo Camilo a quien conocí en la iglesia cristiana a la que asisto y que es militante operativo del sector de telecomunicaciones con su empresa sinertic S.A.S. que no hay colaboración de nuestros sectores de trabajo, por simple y destellante burocracia, cuando las ideas propositivas de ambos, se convierten en argumentos sólidos, basados en ciencia aplicada a la innovación. Contexto que les explicare mas adelante en parte de lo que centralizo como propuesta con un programa que llame “salud a tu vereda”, donde articulo con mi compañero, soluciones de conectividad y telesalud aplicada a las zonas rurales y rurales dispersas. No somos un ecosistema de sectores solidario, produciendo un escenario “anómico”, donde cada actor del sistema y cada sector actúan como pilares aislados, dando lugar a responsabilidades y riesgos que no se comparten, generando incertidumbre en los pacientes al final.
El libro, nos mueve a una sexta parte donde dirijo una propuesta orientada a dinamismo y adaptación, denominado: “Hacia un modelo de atención en salud adaptativo y costo-efectivo para Colombia: una propuesta disruptiva centrada en Atención Primaria en Salud y en la gestión dinámica de las necesidades poblacionales”.
Aquí abordo temas álgidos y controversiales, dirigidos a un moldeamiento de “fondo y de forma” al sistema de salud, proponiendo unos principios innegociables:
La descentralización de la ideación política: “una salud con anteojeras”, El eclecticismo dominante: ” un puente en la divergencia” haciendo referencia a ese puente colgante que se sostiene con dos pilares, uno es el pilar socialista que es garantista del derecho, equidad y de la cobertura universal, el otro es el pilar capitalista que busca la eficiencia, sostenibilidad e innovación. El puente funciona solo si ambos pilares están equilibrados y conectados por reglas claras que eviten abusos: ni el exceso de burocracia estatal que asfixia el sistema, ni el mercado desregulado que convierte la salud en un privilegio. Aunque no lo crean colegas y lectores, si existe una versión organizada y sistemática de converger en ideologías. Y el secreto esta en la capacidad de adaptación al cambio. La Universalidad, La accesibilidad, Solidaridad, Humanización, Obligatoriedad, Afiliación con riesgo compartido, Descentralización operacional publica, Interacción de ecosistema definido por actores y por último, la Calidad, ciencia y control del ordenador.
Este capitulo aborda temas mas álgidos, robustos y centralizados en el contexto de este libro, teniendo en cuenta todas las variables que existen alrededor de la problemática actual.
Por este motivo, divido el planteamiento de esta propuesta, en varios subcapítulos, iniciando con un planteamiento del problema, que hace un paralelo de la ley 100 en una línea de tiempo perpendicular, mostrando unas desproporciones relacionadas con momentos en la historia de nuestro país, que impactaron sobre la “rigidez” y característica constante de esta. Así mismo planteo un pronostico derivado de los resultados esperables de la actual reforma de la salud, propuesta por el gobierno de turno (implementada desde el 2023) de cabeza de la Dra. Carolina corcho como ponente principal.
Posterior a esto, me adentro en la formulación de una pregunta problema, que surge como la hipótesis puntual de mi actual tesis: ¿Cómo diseñar un modelo de atención en salud en Colombia que sea adaptativo, costo-efectivo y equitativo, respondiendo a las necesidades cambiantes de la población y superando las limitaciones del modelo establecido por la Ley 100? Con esta pregunta, me adentro en la relevancia de ofrecer una sinergia entre lo que nos ofreció la ley 100, el necesario plan vanguardista de volver más dinámica y cambiante la política dispuesta para el diseño de una nueva ley y por supuesto, la amalgama entre las premisas de “adaptativo”, “costo-efectivo” y “equitativo”.
Siguiendo la capitulacion, le damos la bienvenida a los objetivos de esta propuesta, validando la importancia de un objetivo común centrado en la unidad, que busque Proponer un modelo de atención en salud para Colombia basado en Atención Primaria en Salud (APS), con enfoque adaptativo y dinámico, que mejore la accesibilidad, sostenibilidad financiera y equidad territorial. Luego la formulación de unos modelos específicos, que se detallan en el respectivo subcapítulo.
El siguiente capítulo, nos adentra en la revisión sistemática de los diferentes modelos de atención en salud y leyes aplicables en otros países de Latinoamérica y el mundo, donde buscamos resaltar el planteamiento de modelos objetivos y dinámicos que se tildan de eficientes.
El siguiente capítulo, se enardece con la presentación de lo robusto y complejo de su temática, donde se busca Diseñar una propuesta de modelo modular, flexible y costo-efectivo para Colombia, priorizando zonas rurales y dispersas, basadas en las necesidades identificadas en temas de accesibilidad de servicios de salud en estas zonas. Aquí les presento una estrategia pensada en un concepto holístico y pensado en la gestión del riesgo en salud: Programa, “Salud a tu vereda”. En este punto, les detallare una propuesta que puede gustarles mucho: la CAR-MED: capsula de asistencia remota – Medica. Como propuesta de Incorporación de tecnologías costo-efectivas (telemedicina, historia clínica interoperable, monitoreo remoto).
En el siguiente capítulo, presento el cómo busco Estimar los impactos potenciales (financieros, epidemiológicos y sociales) de implementar el nuevo modelo propuesto. Les ofrezco una experiencia inmersiva en el Marco teórico, tocando temas como Economía de la salud: sostenibilidad financiera, costo-efectividad, asignación de recursos, Teoría de sistemas adaptativos complejos, la salud como sistema interdependiente con lo social, económico y ambiental. Les hablo sobre Salud pública y determinantes sociales: envejecimiento, morbi-mortalidad, inequidades sociales. Etc.
Posteriormente, continuo con el siguiente subcapítulo, donde hablo del Rol de los actores en el modelo propuesto. La ADRES como ente financiero interventor, orientada a la Centralización de giros y control financiero con cortes específicos y capaz de cimentar criterios determinantes para la gestión de la Auditoría forense y gestión activa del riesgo financiero, esto organizado con un sistema de Cohortes de riesgo financiero: identificación de déficits por grupos poblacionales y enfermedades de alto costo, además de garantizar un sistema de Incentivos y galardones a instituciones con mejor desempeño (reserva de contingencia, rotación de camas, mitigación de infecciones asociadas a la atención en salud, búsqueda activa de casos). Por otra parte, Las función transversal de las EPS como EPS, reñidos puntualmente a su carácter y definición textual, abordando la salud con un Enfoque en gestión, auditoría y diseño de rutas de atención dinámicas, con un Uso de datos periódicos de las IPS para crear rutas flexibles, basadas en la información real y eficiente, propuesta con el apoyo de entidades como el DANE y la registraduría, controladora del SUIS (sistema único de información en salud) como piedra angular de su importancia como actor. Además de ser un estricto vigilante de la Promoción de metas integradoras entre actores, y gestoras de una visión Cosmopolitan de salud como bien público nacional. Por otra parte, Las IPS, lideres con las “botas puestas”, con un Enfoque en eficiencia operativa, calidad y prevención de infecciones asociadas a la atención, operadores y gestores de los Reportes sistemáticos de datos clínicos a través del SUIS y de los financieros por medio de la intervención parcial de la ADRES. Otro actor vital como nuevos entes articuladores, serian La comunidad científica, gestores y administradores del Centro del Pensamiento y la ciencia en el territorio, conformado por las asociaciones de pacientes, sociedades científicas y universidades del país, quienes tendrán que “cocinar” el talante científico de los profesionales de la salud, por medio de la vigilancia de su rol del ordenadores del gasto y la articulación con el SUIS para la sugerencia científica basada en inteligencia artificial. Además de ser los absolutos responsables de las cátedras de humanización (catedra de la bata purpura) y la catedra de atención primaria en salud desde el contexto administrativo y del modelo, para contextualizar y brindar una perspectiva más amplia al profesional de la salud.
Luego nace la séptima parte, la que aborda un tema complejo y revestido de controversia, basado en el procedimiento técnico, reproducible y accionable, con fórmulas, estructura de modelos y fuentes de datos con el que busco ofrecer una alternativa eficiente al calculo del impacto fiscal que tiene la propuesta en si, teniendo en cuenta variables que definitivamente son muy dinámicas como el gasto adicional neto del gobierno, los costos de transición, los ahorros fiscales y los cambios en ingresos públicos. Aquí abordaremos temas como las tasas de utilización basadas en las frecuencias de uso de los servicios de salud, el sistema de costos en salud y de como propongo gestionarlo, citare ejemplos de casos en los que nos impacta la inflación a la prestación directamente, hablaremos de que es el IPC, IPC SALUD, que significa la UPC y variables propias de cada una y como gestionarlas eficientemente, todo con un lenguaje muy fácil de entender (basado en la experiencia de como yo lo aprendí).
Por último les hare un resumen ejecutivo de mis propuestas centradas en una alternativa viable para un sistema de salud sostenible y de como creo firmemente en que este modelo le aporta un matiz elegante y eficiente, desde la mirada de un actor preocupado por la salud de nuestro país, sin caer en el “cliché” de siempre y el romanticismo flemático que acostumbra hablar del tema. Ofreciéndoles una explicación más necesaria que debo afrontar en este libro, casi que el espíritu mismo de mis ideas aquí plasmadas: el por que del “Movimiento”.
«Salud en movimiento»: ¿qué se debe mover?
«El paciente no está perdido porque ignore el camino; está perdido porque el camino fue diseñado como una suma de fragmentos inaccesibles».
Eran las seis y cuarenta de la mañana cuando el teléfono sonó en la sala de la familia Restrepo. Miguel, de setenta y ocho años, diagnosticado tres años atrás con un deterioro neurodegenerativo progresivo de tipo vascular asociado a enfermedad de pequeño vaso, llevaba dos días con una fluctuación marcada en su estado de conciencia, somnolencia intermitente, marcha inestable y episodios de incontinencia urinaria aguda. Su hija, Elena, economista y cuidadora principal, sostenía en una mano una libreta de notas atestada de números telefónicos de auditoría, códigos de autorización y números de radicado, y en la otra, la taza de café amargo que apenas lograba mitigar el cansancio acumulado tras una noche de guardia improvisada al borde de la cama de su padre.
La escena no representaba una contingencia fortuita; constituía la arquitectura cotidiana del desgaste. Para lograr que un médico evaluara el deterioro agudo de Miguel sin someterlo al trauma de un traslado hospitalario innecesario, Elena tuvo que discar cuatro líneas de atención distintas. En la primera, un operador automatizado le exigió ingresar el número de identificación del usuario tres veces consecutivas antes de desviar la llamada por saturación de canal. En la segunda, un asesor de servicio al cliente, guiado por un libreto rígido de auditoría administrativa, le explicó que la solicitud de valoración prioritaria no podía radicarse porque la orden del especialista emitida el mes anterior carecía del código de diagnóstico CIE-10 actualizado según el nuevo contrato de la red prestadora. En la tercera llamada, tras cuarenta minutos de espera en línea, una voz impersonal sugirió la única vía disponible en el manual del sistema: «Si el paciente presenta alteración del estado de ánimo o confusión, debe llevarlo de inmediato por sus propios medios al servicio de urgencias de alta complejidad más cercano».
Llevar a Miguel a un servicio de urgencias hospitalarias no era una decisión neutral ni inocua. Significaba vestir a un adulto mayor desorientado, movilizarlo por tres tramos de escaleras en un tercer piso sin ascensor, asegurar un transporte particular adaptado, ingresarlo a una sala de espera abarrotada con tiempos de asignación de clasificación triage superiores a las cuatro horas, exponerlo al riesgo de delirium por deprivación sensorial y sobreestímulo sonoro, y arriesgar la adquisición de patógenos asociados a la atención en salud. Sin embargo, ante el silencio institucional, la responsabilidad de coordinar, decidir y asumir los riesgos de la fragmentación asistencial fue transferida por completo a la familia.
Este fenómeno revela el fallo estructural del modelo sanitario contemporáneo: cuando las instituciones que conforman una red de atención no logran integrarse ni compartir información en tiempo real, el sistema traslada implícitamente al paciente y a su núcleo familiar la pesada carga administrativa de articular el cuidado. La persona en condición de vulnerabilidad deja de ser el sujeto alrededor del cual orbita la atención y se convierte en el mensajero que transporta carpetas de documentos, órdenes vencidas y muestras clínicas entre los abismos burocráticos de la organización.
1. La trampa de la fragmentación asistencial
La fragmentación en los sistemas de salud se manifiesta como la falta de articulación entre los diferentes niveles de atención, la desconexión operativa entre aseguradores y prestadores, y la ausencia de continuidad en la información clínica. No se trata únicamente de un problema de diseño logístico o de falta de recursos financieros; representa una falla conceptual profunda sobre cómo se concibe la ruta de atención de la enfermedad.
Históricamente, los sistemas de salud crecieron bajo una lógica compartimentada: el nivel primario atiende la demanda básica y la prevención lineal; el nivel secundario resuelve la especialidad ambulatoria; y el nivel terciario o de alta complejidad concentra la tecnología dura y la hospitalización aguda. Cada nivel opera como un feudo administrativo independiente, con sus propios presupuestos, sus propios sistemas de información no interoperables, sus propias agendas de asignación de citas y sus propios criterios de auditoría. Entre un nivel y otro se forman vacíos profundos por los cuales el paciente se desliza e invisibiliza.
Para un paciente con múltiple morbilidad o deterioro neurodegenerativo, la fragmentación transforma la búsqueda de atención en una travesía caótica. Un único individuo debe consultar al neurólogo en la sede del norte de la ciudad, realizar los exámenes de laboratorio en un centro asistencial del centro, reclamar los medicamentos en una farmacia del occidente que responde a un operador logístico distinto, y tramitar las autorizaciones de terapia en una plataforma virtual que rechaza los documentos si los archivos superan cierto tamaño en megabytes. El tiempo del paciente y del cuidador destruye el valor de la oportunidad clínica, mientras el sistema asume que la consulta fragmentada equivale a una atención médica integral.
2. Tiempo clínico versus tiempo administrativo
Existe una asimetría crítica entre dos dinámicas temporales que coexisten en el sistema sanitario: el tiempo biológico de la enfermedad y el tiempo administrativo de la burocracia.
El tiempo clínico o biológico está regido por la fisiopatología. Una infección del tracto urinario en un adulto mayor fragilizado no espera la validación de un comité de autorización contractual; evoluciona en horas hacia un choque séptico o una encefalopatía metabólica. Un deterioro cognitivo subagudo secundario a un hematoma subdural crónico o a una hidrocefalia de presión normal no se detiene mientras un trámite de glosa administrativa resuelve qué entidad debe asumir el costo de la resonancia magnética nuclear.
En contraste, el tiempo administrativo opera bajo la lógica de la verificación pasiva, la contención del gasto a corto plazo y la transferencia de costos transaccionales. Las autorizaciones previas, la exigencia de sellos presenciales, las auditorías de pertinencia desarticuladas del acto médico directo y la renovación mensual de fórmulas para patologías crónicas irreversibles son barreras diseñadas para desacelerar la demanda. Sin embargo, esta desaceleración no elimina la necesidad clínica; la aplaza, la exacerba y la convierte en una urgencia de alto costo que termina colapsando las camas de cuidados intensivos y las salas de reanimación.
La carga administrativa actúa como una barrera implícita de acceso. Al exigir que el usuario navegue por laberintos tramitológicos, el sistema filtra la demanda no por criterios de riesgo ni de necesidad biomédica, sino por la capacidad de resistencia del paciente y su red de apoyo. Aquellos con mayor nivel educativo, solvencia económica o tiempo disponible logran superar las barreras con relativa celeridad; aquellos vulnerables, desprovistos de capital social o sumidos en la pobreza, quedan atrapados en la inacción hasta que la enfermedad debilita su organismo de forma irreversible.
3. La sobrecarga invisible del cuidador
Detrás de cada paciente atrapado en el sistema existe, casi invariablemente, un cuidador extenuado. En la mayoría de los países de América Latina, la figura del cuidador no remunerado recae en las mujeres del núcleo familiar —hijas, esposas, hermanas— quienes deben suspender sus proyectos profesionales, descuidar su propia salud física y emocional y asumir roles para los cuales no fueron capacitadas formalmente.
El cuidador asume el rol involuntario de administrador de crisis, gestor de logística, enfermero empírico y defensor jurídico del paciente. Esta sobrecarga produce el síndrome de colapso del cuidador (o burnout del cuidador), caracterizado por altos niveles de cortisol circulante, trastornos del sueño, depresión mayor, aislamiento social e hipertensión reactiva. Cuando el sistema de salud ignora al cuidador y lo somete a la fricción de trámites interminables, no solo deteriora la salud del paciente primario, sino que genera de forma activa un segundo paciente en el hogar.
En la experiencia de acompañar a familias en sus hogares, es evidente cómo la falta de continuidad asistencial destruye la dinámica familiar. Elena, al igual que miles de cuidadores, pasaba más de tres horas al día frente a un computador o en una fila presencial tratando de gestionar insumos básicos como pañales, suplementos nutricionales o sondas de aspiración. Ese tiempo robado a la vida no se invierte en el cuidado amoroso, en la conversación reconfortante ni en el descanso reparador; se consume en la burocracia defensiva de un sistema que no confía en sus usuarios ni en sus profesionales de la salud.
4. Herramienta práctica: Mapa de fricciones del recorrido del paciente
Para que los directivos de instituciones sanitarias, los auditores médicos y los equipos de gestión del riesgo puedan visibilizar y corregir la fragmentación, es indispensable medir la fricción administrativa en cada punto de contacto del usuario. La siguiente matriz operativa permite mapear el recorrido real del paciente e identificar los cuellos de botella que transforman el tiempo clínico en tiempo perdido.
| Punto de contacto | Necesidad del paciente | Actor responsable | Información requerida | Tiempo esperado vs. real | Riesgo / duplicidad | Posible mejora integrada |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1. Solicitud de valoración domiciliaria o prioritaria | Atención médica por deterioro agudo en casa. | Call center de la aseguradora / Centro regulador. | Historia clínica previa, orden vigente, documento de identidad. | Esperado: < 12 horas. Real: 48-72 horas. | Deterioro neurodegenerativo agudo, caída, sepsis de origen urinario. | Triage telefónico por profesional de enfermería con poder de reagendamiento inmediato. |
| 2. Trámite de autorización de exámenes/paraclínicos | Confirmar o descartar infección/desbalance metabólico. | Oficina de autorizaciones / Auditoría previa. | Orden médica detallada, justificación clínica, CIE-10. | Esperado: Inmediato. Real: 5 a 10 días hábiles. | Retrabajo por vencimiento de orden médica; duplicidad de consultas. | Autoautorización en línea integrada a la historia clínica electrónica interoperable. |
| 3. Entrega de medicamentos e insumos de manejo | Disponer de fármacos para ajuste posológico rápido. | Operador farmacéutico externo. | Fórmula médica, autorización impresa, fotocopia de documento. | Esperado: < 24 horas. Real: 8 a 15 días (entregas pendientes). | Suspensión intempestiva del tratamiento, rebrote sintomático, reingreso a urgencias. | Despacho domiciliario automático para cohortes crónicas con seguimiento digital. |
| 4. Transición entre niveles asistenciales (Urgencias-Casa) | Regreso seguro al hogar con plan paliativo o de rehabilitación. | Hospital tratante / Red ambulatoria o domiciliaria. | Epicrisis, plan de egreso, conciliación farmacológica. | Esperado: Continuo. Real: Ruptura total (0 seguimiento en 72 h). | Reingreso precoz por mala comprensión de la formulación o falta de insumos. | Ruta de egreso planificado con transferencia activa de responsabilidad en 24 horas. |
5. Reflexión
Como médico que ha caminado las salas de urgencias, que ha dirigido instituciones de salud y que ha tocado la piel del paciente en su propia habitación, contemplo con profunda preocupación la distancia que hemos construido entre el diseño organizativo y la realidad humana del sufrimiento. Cuando me encuentro frente a casos como el de Miguel y Elena, confirmo que la eficiencia burocrática no se traduce automáticamente en salud. Es perfectamente posible tener un sistema con indicadores financieros equilibrados, balances auditados al centavo y miles de autorizaciones procesadas por día, que al mismo tiempo esté fracasando estrepitosamente en su misión más sagrada: aliviar el dolor y proteger la dignidad de las personas.
En el ejercicio diario de la gestión Sanitaria, solemos consolarnos midiendo el volumen de la actividad. Celebramos cuántas citas se asignaron, cuántas fórmulas se imprimieron o cuántos reclamos se respondieron dentro de los términos legales. Sin embargo, no nos preguntamos cuántas de esas acciones agregaron verdadero valor clínico a la vida del usuario. La fragmentación ha anestesiado la conciencia de las organizaciones. Cada departamento cumple su metas operativas aisladas sin asumir la responsabilidad del resultado global en la salud del individuo.
Un sistema de salud no se deteriora por falta de leyes, decretos o manuales tarifarios; se deteriora cuando deja de moverse alrededor del paciente y obliga al paciente a moverse angustiosamente dentro de su fragmentación. Mantener la salud en movimiento exige rediseñar de raíz las interacciones institucionales, anteponiendo el tiempo biológico de la enfermedad al tiempo administrativo de la burocracia.
Comprendido el drama del paciente atrapado en la telaraña de los trámites e instituciones desarticuladas, debemos examinar qué ocurre cuando la velocidad del sistema es dramáticamente inferior a la velocidad biológica de la enfermedad. En el Capítulo 2: «La enfermedad no sabe de trámites», analizaremos la brecha fatal entre la ventana terapéutica y la oportunidad administrativa, demostrando que cada hora de demora injustificada no es un simple indicador operativo negativo, sino un evento clínico con consecuencias irreversibles en la vida humana.
Fragmento de Salud en Movimiento: humanización, eficiencia, innovación y transformación de los sistemas de salud, libro en preparación de Jorge Carlos Acosta Castillejo, MD, Mg. © Todos los derechos reservados.





